domingo, 24 de mayo de 2015

Ciro, ¿por qué no te callas?



Instrucciones de uso: este texto no se debería leer sin haber leído antes la entrada publicada en este mismo blog el sábado 23, bajo el título: "El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra: el texto de la selva"



El autor

"El amazonas que ya no existe", titula El Espectador una nota publicada hoy a propósito de El abrazo de la serpiente, y reproducida de El País, de España:

http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-amazonas-ya-no-existe-articulo-562366

No solo es un titular categórico; es sobre todo irresponsable y hace eco a una profunda -y peligrosa- ignorancia cultural y política. Porque entonces la película aparece como el proyecto mesiánico que restituye una cultura desaparecida, lo cual, más que una ligereza, es una mentira monumental. El lenguaje mesiánico en relación con la película ha calado. Manuel Kalmanovitz dice, en su reseña de la película publicada hoy en Semana, que "la espera ha terminado". Aunque reconoce y registra antecedentes aislados de representaciones de la selva colombiana, el crítico de la revista más influyente del país no menciona ni de paso el amplio acervo e historicidad de las imágenes sobre esa región (fotografías, documentales, video ensayos y el propio cine y video producido por indígenas, entre otros acercamientos*). Esto, sin contar la simplificación implícita en reducir la región amazónica a Colombia cuando se trata de una frontera porosa, donde los límites nacionales son difusos o al menos puestos en crisis: 

http://www.semana.com/cultura/articulo/el-abrazo-de-la-serpiente-resena-de-manuel-kalmanovitz-g/428907-3

Con esta interpretación de la película como la "descubridora de la selva", favorecida por la frivolidad de los medios y de algún modo estimulada por las respuestas siempre políticamente correctas de Ciro Guerra, se niegan o se invisibilizan las luchas sociales y culturales de muchos años en el Amazonas colombiano que son las que en verdad han permitido restituir la memoria, reactivarla, tras el trauma que la película cuenta. Esa base de reivindicación identitaria (a pesar de la amenaza de la depredación capitalista y del desgano del Estado) ha hecho posible, entre otras cosas, El abrazo de la serpiente. Pero en vez de hacer entendible este proceso (o verse como su resultado),  la película puede contribuir a borrarlo. Es inaceptable que El abrazo de la serpiente sea presentada como el único repositorio de una cultura extinta o en proceso de estarlo, y a la que un blanco, Ciro Guerra, llega para salvar.

Esa lectura de la película es una grosera repetición de la narrativa colonial, y le da pleno sentido a una nota que publiqué ayer en Facebook. En ella transcribía un correo de Ángela Cardona**, que sentí que expresaba mucho mejor que mi artículo publicado en este mismo blog, un aspecto muy problemático de la película en su ambición de ser "el texto de la selva". A pesar de que el filme de Ciro Guerra historiza el encuentro entre culturas que se ha dado en el Amazonas, es también una película histórica tradicional, situada en una época. Por el contrario, muchos espectadores pueden llegar, a través de la película, a esencializar el Amazonas (el propio Ciro Guerra en sus entrevistas ha contribuido también a eso) y a asumir que el Amazonas de El abrazo de la serpiente es igual al actual, pasando por alto las varias capas históricas que la película muestra. En muchas de sus respuestas, Ciro reitera la idea de que el Amazonas es un depósito o una reserva de sabiduría y conocimiento e incita, quizá sin ser muy consciente de eso, al turismo espiritual, el mismo que hoy mueve millones. Pero el Amazonas existe también para sí mismo. Sin embargo, no he escuchado aún que Guerra reconozca las condiciones materiales de la existencia en esa región, lo concreto de la vida allí. Su Amazonas es una abstracción.

Este es el correo de Ángela:  "Anoche entre sueños pensé que la película tiene un mensaje muy peligroso, que es un mismo lugar común, histórico: hace ver esas culturas como extintas, solo míticas. Los que quedan aparecen como víctimas del encuentro con el blanco, empobrecidos, devastados, traumatizados, aculturados. Y por supuesto hace desaparecer todos los esfuerzos de resistencia pasiva y creativa de todos ellos. Y el ejercicio continuo de la memoria en sus tradiciones (que ya sabemos que no tienen que ser puras). Es injusta y muy parcial.

Sí hay lenguas, historias y tradiciones vivas en el Amazonas, por más que se hayan perdido muchas. Y hay cantos. Es muy peligroso que se piense que no las hay. Actualiza el argumento de siempre para ejercer la llamada violencia epistémica sobre ellos, una vez más. Además de las otras violencias. Un codiciado Amazonas biodiverso sin culturas ni memoria. Decir que no existen y que no tienen memoria es una enorme irresponsabilidad. Es una película muy para blancos. Ya entiendo por qué salí tan triste".




Sobre esto mismo, recomiendo leer el artículo "Un débil abrazo", del antropólogo e historiador Carlos Páramo, publicado en la última edición de la revista Elmalpensante.

http://www.elmalpensante.com/articulo/3315/un_debil_abrazo 

Creo que todas estas miradas restituyen a su vez el lugar de la película, no como un proyecto mesiánico y redentor sino como parte de un engranaje de hechos y de luchas, que han transformado al Amazonas y lo mantienen vivo, a pesar de las amenazas que se ciernen sobre sus múltiples culturas. También nos hacen pensar El abrazo de la serpiente dentro de la amalgama de textos que ha producido el Amazonas. Y por último, y quizá lo más importante, nos libran del entusiasmo y nacionalismo acrítico de artículos lamentables como el de Iván Gallo.

Tratar de entender la complejidad del "lugar de enunciación" de la película es la manera que, como espectadores, tenemos de hacerle justicia y de librarla de los peligrosos usos que de ella puede hacer el poder y la institucionalidad. Al fin y al cabo, ahora El abrazo de la serpiente "pasa a ser de la gente", como dice Ciro Guerra. Cuando se lee la nota completa de El Espectador, se encuentran frases con unos sentidos mucho más ambiguos a los que se desprenden de su titular:  Dice Ciro: “Es un Amazonas que ya perdimos, pero que en el cine vuelve a vivir”. “Es como si hubiéramos tenido que hacer una película en la luna. Todo, absolutamente todo, es ficción”Guerra tendría que explicar más y mejor cuál es el Amazonas que ya perdimos y cuál es el que existe ahora, darle densidad y volumen histórico a sus respuestas. 

Pero quizá los medios no son el lugar para hacer esa pedagogía, pues todo lo que diga correrá el riesgo de ser fragmentado o simplificado por periodistas irresponsables e incautos. Entonces podría callarse y dejar que la película hable por sí sola. (Pero eso nunca es posible: las obras culturales hablan en sus contextos de producción y recepción). Por cierto, miren arriba el malentendido que puede producir un titular amarillista.

* Ciro Guerra cae en una trampa parecida cuando afirma, en una entrevista con Felipe Salazar, periodista y realizador de Canal Capital: "En Colombia no tenemos una literatura amazónica, no tenemos un cine amazónico... Nuestra cultura se ha orientado más hacia el Caribe y hacia la región andina, y la Amazonía esta completamente excluida del discurso cultural nacional".

** Ángela Cardona es magister en literatura de la Universidad de Antioquia y se graduó con una tesis sobre literaturas indígenas del Amazonas.  



16 comentarios:

Álvaro Villegas dijo...

Si se acepta la afirmación de que Ciro Guerra está interesado en una especie de pedagogía nacionalista multicultural, habrá que aceptar también que no se calle, en tanto no hay pedagogía sin difusión y transmisión. Además, me parece que el problema del encumbramiento de la película como único texto o texto por excelencia de la Amazonia es un error que se le debe atribuir más a los comentaristas que al propio director o a la propia película; obviamente no deja de ser preocupante que una película –un texto- borre todos los otros textos producidos sobre y desde la Amazonia, que es además algo que ya se ha visto, pues no hay que olvidar que la canonización de La Vorágine borró un número importante de textos contemporáneos.
En cuanto a la película en sí misma, es obvio que es imprecisa histórica y etnográficamente pero no creo que sea esencialista por las razones que muchos han dicho. Guerra ha sido enfático en afirmar que filmó una Amazonia que ya no existe, es decir, que está marcada por una discontinuidad histórica que opera en múltiples dimensiones, y también hay que reconocer que la película muestra ya una región completamente atravesada por ese “espacio del terror” que el capitalismo neocolonial produjo, es decir, no estamos ante una Amazonia pura. Me parece que el esencialismo va más por el lado de una oposición tajante entre “blancos” e “indígenas”, se trata de la ya vieja idea del indígena como “nativo ecológico” y del mal que llega a estas regiones como proveniente invariablemente del exterior. Esto habría que desarrollarlo más, pero me parece que la clave del esencialismo reside más bien en el reemplazo de la utopía revolucionaria por la utopía ecológica “new age”, que además está presente en la literatura colombiana reciente, por ejemplo, en “Los estratos” de Juan Cárdenas.

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Mil gracias Álvaro por su comentario. Creo que estamos de lleno en el problema de la recepción, y una recepción que se da en un momento de particular efervescencia, semánticamente caliente. Cuando la marea baje, habrá que volver a la película con menos prevenciones.

Anónimo dijo...

Si existen textos, películas o materiales no-canónicos y no-eurocentricos sobre las culturas o las producciones amazónicas que estén en peligro de ser eclipsados por "El abrazo de la serpiente" o que lo fueron en su momento por "La vorágine", por favor divúlguenlos al menos en este blog, en vez de seguir contribuyendo a mantenerlos en la oscuridad. Sería bueno saber dónde se consigue la tesis de Ángela para leerla y conocer su perspectiva personal y su forma de situarse como occidental ante las literaturas amazónicas.
El problema radica en la recepción por parte de los agentes multiplicadores: los medios, periodistas e informantes, que no tienen las herramientas suficientes para desentrañar, valorar o incluso cuestionar las capas de significación de esta o cualquier obra al hablar de ella frente a un público desinformado e incluso malformado.

victor dijo...

Eso es lo más importante, eso de las prevenciones, esas que suponen que existen cosas extremadamente subjetivas como verdades objetivas que rodean y asfixian obras que si existen.

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Bueno, gracias por el llamado de atención. En trabajos audiovisuales recomiendo estos tres:

JOURNEY TO A LAND OTHERWISE KNOWN:

https://vimeo.com/109976914

En ese canal de Vimeo se pueden encontrar otros trabajos de Laura Huertas Millán, como AECUADOR.

También recomiendo la "Trilogía Nefanda" de Carlos Motta, que se puede ver en www.carlosmotta.com y que aunque no es solo sobre la selva amazónica, tiene intersecciones importantes con todo lo que estamos discutiendo.

Por último, el trabajo LAS HORMIGAS (2010) del grupo de realizadores Pirá Paraná (pueblos indígenas Macuna, Tatuyo, Barasano).

La tesis de Ángela Cardona se llama: "Aproximaciones al arte verbal minika: El caso del jagagi". También están los textos de quien fue tutor de esta tesis, el profesor Selnich Vivas Hurtado, de la Universidad de Antioquia. Un reciente libro publicado por esa misma universidad: "La imagen del indígena en la Sierra Nevada de Santa Marta", también es totalmente pertinente para esta discusión, en tanto analiza el archivo de K.Th. Preuss, otro de los viajeros que "exploraron" la selva amazónica.

Finalmente, no creo que se hagan invisibles solo textos, que por su propia naturaleza tienen una circulación restringida. Más triste es que se nieguen procesos sociales y políticos.

CCasais dijo...

Chèvre que escribieras otro artículo, si de verdad te interesa tanto el tema. Recopilando los estudios que se han hecho a este respecto que de todas maneras son un tema que no se discute en los círculos abiertos a los no iniciados. Este conocimiento del que se habla en la película, más allá de la imprecisión, o lo que sea con que fue presentado (siempre hay imprecisión y perspectivas) es necesario en nuestra cotidianidad de Colombianos. Los cantos y la literatura de estas culturas nos pertenecen como parte de nuestra memoria y vagamos por el mundo como fantasmas mientras no las conozcamos y nos conectemos con ellas. En este sentido estas ocasiones tienen el merito de traer a colación el tema... Es evidente con los últimos años lo que ha sucedido con los logros de los movimientos sociales, lo que no se repite constantemente y se rumia constantemente, desaparece. La atención alrededor de la película señala también la importancia de la existencia de los archivos históricos que recopilen y conserven correctamente todos estos materiales de investigación y los hagan accequibles y trabajen por gestionar su importancia y vigencia cultural. Como sucede con muchas fiestas y tradiciones de nuestro país los estudios dedicados a ellas surgen y se hunden en la temporalidad de un edición de lujo o de una publicaciónes conmemorativa que llega y luego desaparece...

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Ccasais. Sí creo que la película puede tener una consecuencia muy positiva y es no solo abrir la discusión, sino, como usted lo plantea abrir el archivo de textos, imágenes y experiencias sobre el Amazonas. Para eso hay que esperar las contribuciones de muchas más personas e instituciones. Un texto que olvidé mencionar y al que tal vez se refiera Álvaro Villegas es a TOÁ, del médico y escritor antioqueño César Uribe Piedrahita, quizá una novela víctima del lugar canónico de LA VORÁGINE.

Álvaro Villegas dijo...

Efectivamente estaba pensando en Toá, pero también en varios relatos e informes "eurocéntricos" que en muchos casos no son ni siquiera leídos por quienes estudian La vorágine, y que se pueden encontrar compilados en libros como Caucherias y conflicto colombo-peruano. Testimonios, 1904-1934 o La economía extractiva en la Amazonia colombiana, 1850-1930 (este último contiene un escrito de un indígena), o los libros que publicaron contemporáneos de de Rivera como Vicente Olarte Camacho, Norman Thomson y Francisco José Urrutia o los mismos misioneros capuchinos. Sobra decir que la ignorancia que tenemos de estos textos no fue responsabilidad de Rivera, de la misma forma que se ignore la producción audiovisual de indígenas y no indígenas, sobre el Amazonas no es un problema de Guerra sino nuestro.

Anónimo dijo...

Hablando desde mi ignorancia total sobre el tema y confesando que no he visto la película, leyendo con alguna atención el artículo y los comentarios concluyo que Guerra no debió hacer la película y que es mejor que no haga nunca más cine, ya que le endilgan deficiencias inconmensurables etnográficas, antropológicas, históricas, sociológicas etc. Y tanto en el artículo como en los comentarios, se habla del tema (y eso ocupa toda la discusión como si el cine debiera ser un ensayo académico) se habla del tema de la película, pero no de cine. Analizan la película como si se tratase de una cátedra universitaria y no de una película. Nada sobre el lenguaje cinematográfico utilizado, nada sobre su música, nada sobre edición, fotografía, es estética o no lo es, personajes, su semiótica, ambientación, trasfondo, técnica de cámara o filmación, ritmo, organización, etc. Parece este un país de vacíos infinitos que es mejor nunca intentar llenarlos o de pronto… quizá, de un país sin tradición icónica que le permita analizar y disfrutar una película sin tanto analfabetismo visual.

Manuel K dijo...

Hola Pedro…

Como el que escribió una de las reseñas que usted referencia acá me parece que está leyéndola no como está sino como la quiere leer. Yo no afirmo que El abrazo de la serpiente se haya "inventado" la selva, solo que ha hecho una imagen memorable de ella, igual como lo logró La vorágine o las pinturas de Jacanamijoy. Ese logro de condensar de una forma especialmente fuerte un momento o un lugar no es nada fácil de lograr y, como lo veo yo, merece ser aplaudido.

No me parece tan claro que esa cristalización riña con la existencia de otras versiones u otra información menos conocida. Y tampoco veo cómo esos aplausos o reconocimientos "invisibilizan las luchas sociales y culturales de muchos años".

De otro lado, es obvio que existen muchos textos alrededor de cualquier tema. Pero también es obvio, para quien se acerque a ellos con sensibilidad, que no todos los textos son iguales en su inteligencia o en su capacidad de conmover, hacer pensar o esclarecer. Es en la forma como se procesa el material que está en la realidad donde, me parece a mí, está el arte.

Saludos,
Manuel

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Sobre el último comentario anónimo, es verdad que aún está por hacerse un análisis a fondo de la película desde su narrativa visual. Tal vez eso requiera no sólo más "tradición icónica" sino un tiempo más reposado de análisis. Aún así, lo que el comentarista reprocha (el que no "veamos" la película) se lo podríamos reprochar a él al mismo tiempo: él no ve el artículo ni lo que plantea, una veta de análisis entre muchas otras. Como si el diálogo fuera imposible. Que la película produzca comentarios de corte académico como si tratara de una cátedra universitaria habla de su potencial y de su riqueza. No creo que la empequeñezca sino todo lo contrario. Por otro lado, reducir el cine a su técnica lo empobrece tanto como reducir una película a su tema.

Pedro Adrián Zuluaga dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Manuel:

Claro que yo no digo que usted diga que "El abrazo de la serpiente" se haya inventado la selva. Solo señalo una omisión, que es además entendible dentro de un texto periodístico que no tiene porqué ser abarcador: la de no nombrar, aunque sea de paso, algunos antecedentes y tradiciones, por ejemplo la del documental colombiano realizado por indígenas y no indígenas ("Crónica de un baile de muñeco", de Pablo Mora, es uno de estos últimos, aunque en él se da la intersección de las dos miradas) o películas de ficción como "Kapax del Amazonas" e incluso films tan problemáticos en su representación de la selva como Holocausto Caníbal y sus sucedáneos. Incluso la serie de documentales para televisión "Yurupari" se inspira desde el mismo título en un mito fundacional amazónico. Y bueno, tuvimos versiones para televisión de "La vorágine" y de "Mi alma se la dejo al diablo".

Vuelvo a leer su artículo y usted dice directamente "Hasta ahora su riqueza (la de la selva) no había sido protagonista de ninguna película", y no hace la aclaración de si esta hablando de buenas películas. Solo afirmo que sí ha sido protagonista, no solo de películas de ficción sino de documentales y productos televisivos, y en eso no estoy leyendo el artículo como yo quiero, sino como fue publicado.

Esto no solo reitera la versión oficial de la película sino que es un claro ejemplo de invisibilización, tanto más "preocupante" como que se trata de la revista más influyente del país. Lo de negar o borrar los procesos sociales ha sido, por ahora, un hecho: ¿la coyuntura del éxito de la película ha servido para darle visibilidad a algún líder del Amazonas actual o para que hablemos de sus condiciones materiales de existencia? No, y quizá tampoco tendría que servir para eso, o que aún no sea el tiempo para eso. La región amazónica de Ciro Guerra es una abstracción, y él solo la ve como una reserva ideal de espiritualidad a nuestra disposición. El Amazonas no parece existir para sí mismo y en sí mismo.

Espero que la película en el futuro permita abrir "el archivo del Amazonas", tal como por ejemplo Carlos Vives abrió y popularizó el archivo del vallenato. Ojalá.

Un saludo de vuelta

Anónimo dijo...

de un anónimo a otro:
sí la peli tiene una excelente fotografía, un adecuado manejo de los actores, una excelente edición de sonido, una "sobria puesta en escena"... ¿eso la hace mejor o peor? eso ¿en qué influye sobre el análisis como objeto artístico y cultural en que el crítico -o polemista- de marras la pone? ¿es o está, el producto cinematográfico -hijo de una de las artes más batardas, o menos puras, desde donde se lo vea- alejado del contexto desde el cual se lo produce? y, no es mi intención, al hablar del "contexto" no quiero sonar "extra-cinematográfico".

Anónimo dijo...

Aceptando legítimos reproches a mi ingenuo comentario. Solo que es muy evidente la falta de equilibrio del articulo y comentarios entre el tema y narrativa visual. Sencillamente observo que la balanza hace mayor énfasis en el tema de la película y deja por fuera no solo la técnica sino la estética de la misma. Es cine lo que se analiza no un tratado antropológico. Toda película tiene un tema y es comprensible que el espectador emita comentarios sobre lo que él conoce sobre el tema, eso es apenas natural, comprensible y legítimo. Pero el cine es más complejo que el tema involucrado es una narrativa visual con otros códigos constitutivos. Se obtendría un mayor disfrute y comprensión de la película si los análisis y comentarios fuesen más integrales. Y no tiene sentido siquiera suponer que el producto cinematográfico es hijo de las artes “batardas” (supongo es bastardas) o que es una expresión menos pura, eso no tiene sentido, eso se desvirtúa conociendo el cine de Ralph Steiner , Fellini, Scorsese y su uso del silencio, Bresson y muchísimos otros, o conociendo sobre cine y su lenguaje o su historia . Y… sí, estoy de acuerdo, reducir el cine a su técnica lo empobrece al igual que reducirlo a su tema. Ya que las expresiones artísticas también son pensamiento y no solo subjetividades. Una obra soportada únicamente en su técnica es vacía y soportada únicamente en su tema es un panfleto. Así como analizarla únicamente desde su tema, es perderse la oportunidad de descubrir un conocimiento distinto sobre dicho tema sin las ataduras autoritarias de la racionalidad llena de certezas (que por supuesto no son malas, dichas certezas). Pido disculpas que por mi falta de conocimiento de estas cosas “internéticas” olvidé colocar la firma.
Luis Antonio Peña Q.

Anónimo dijo...

¿Cómo le doy un me gusta a Luis Antonio Peña Q? Sí, los artículos de este blog, en su mayoría, parecen hechos para académicos de las letras, puro texto, más que para académicos, personas, cineastas, etc (como quieran nombrarse) interesados en las conexiones de la narrativa audio-visual-textual. Suena a clase grabada sobre una base que se ha difuminado con tanta palabra: la película misma.
Francisco Cabra.