domingo, 8 de mayo de 2011

En coma: cine colombiano impresentable

Para el cine colombiano, empeñado en lograr unos estándares de respetabilidad artística e industrial, una película como En coma es un retroceso en todos los sentidos. El filme de Juan David Restrepo (el recordado actor de La virgen de los sicarios) y Henry Rivero fue premiado en la convocatoria de producción de largometrajes del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico-FDC y bien se puede decir que se hizo gracias a ese impulso. Lo que vieron los jurados en ese proyecto, cuya concreción tiene todas las falencias imaginables, permanecerá como un misterio, pues quienes deciden estos premios tienen "inmunidad" garantizada. (Ver la nota al pie sobre los jurados de la convocatoria 2007 y los proyectos premiados)

En coma, de Juan David Restrepo y Henry Rivero
Pero Proimágenes en Movimiento y el Ministerio de Cultura sí que tienen una responsabilidad política en la asignación de tales premios y en el desastroso resultado final de una película auspiciada por recursos públicos. Como esta discusión naturalmente no va a llegar a ninguna parte, pues a su vez los funcionarios de Proimágenes y el Ministerio se escudan en la independencia de los jurados a la hora de tomar las decisiones, lo mejor será explicar por qué En coma es un craso error que el cine colombiano apoyado por el Estado ya no debería estar en condiciones de repetir.

En coma es una película realizada en Medellín y sobre episodios asociados a formas de violencia recurrentes en esa ciudad, marcadas por la obsesión del dinero y la rápida movilidad social, y los submundos de las drogas, la prostitución y el sicariato. Decir que son temas agotados sería una imbecilidad, pero no así manifestar la penosa sensación de que En coma es algo ya visto. El tratamiento de estos asuntos, aunque intente algunos quiebres, se siente aquí tremendamente desgastado.

Que ciertos grupos de artistas de Medellín insistan en un acercamiento frontal a ese mundo, evidencia una fascinación por la violencia, un orgullo secreto de conocer (y contar) una experiencia llena de intensidad, un secreto gesto de superioridad frente al ordenado mundo pequeñoburgués de emociones programadas. Con esta fascinación, algunos artistas "paisas" parecen querernos enrostrar una "ciudadanía más cara", como diría Susan Sontag de los enfermos del siglo XIX que romantizaban la sífilis o la tuberculois y veían en ella el acceso a una forma de individualidad excepcional. (Por el contrario, yo me atrevo a explicar esa fascinación en términos pasolinianos, como una ausencia de vínculos profundos con la cultura, como una privación que empuja a abrazar espejismos de autenticidad).

Pero En coma ni siquiera es una película que se justifique como la aplicación juiciosa de un estilo y una forma de hacer cine (y de ver el mundo). No estamos ante una versión deslucida de Sumas y restas o Rosario Tijeras, sino ante una caricatura de ese mundo. Su confusa línea de tiempo, la estridencia de sus decisiones estéticas (pongo sólo el ejemplo del uso de la música), la torpeza de los diálogos, el ramplón naturalismo de las actuaciones, demuestran serias deficiencias de formación en el grupo artístico y técnico que encaró la realización de la película y un exceso de confianza en que el voluntarismo basta para hacer cine, como lo pregonan ciertos profesionales del medio (pienso en Felipe Aljure, sin ir muy lejos). "Hacer, hacer y hacer", sin pararse a reflexionar sobre los actos y los hechos, no puede sino desembocar en un fascismo fáctico.

NOTA: Según el informe publicado por Pantalla Colombia el 31 de Agosto de 2007, "...en Producción de 
Según el informe publicado por el boletín electrónico Pantalla Colombia del 31 de agosto de 2007, que daba cuenta de los resultados de la convocatoria de producción de largometrajes de ese año: "... se entregaron 2.780.000.000 a 10 proyectos y el jurado estuvo conformado por Diego Dubcovsky de Argentina, Richard Ham de Estados Unidos, Manolo Pérez Estremera de España y Luis Fernando Bottía de Colombia. Los ganadores fueron: Nochebuena, de María Camila Loboguerrero; Jardín de amapolas, de Juan Carlos Melo Guevara; En coma, de Colombian Cine Ltda.; El gran Sadini, de Gonzalo Mejía Marín; El páramo, de Rayuela Ltda.; Vuela la paloma, de Fundación Imagen Latina; ¿Qué hay para la cabeza?, de Laberinto producciones Ltda.; La hora de los traidores, de Freddy Jorge Fehrmann Nuñez; La sociedad del semáforo, de Diafragma Fábrica de Películas Ltda., y Karen llora en un bus, de Alejandro Prieto Prieto". ¿No vio este jurado ninguna fragilidad en el proyecto o en el pitch presentado por Colombian Cine Ltda.? ¿No les pareció digno de tener en cuenta que Juan David Restrepo carecía de experiencia al menos en la dirección de un cortometraje? ¿No se tuvo en cuenta la formación específica de los directores en el campo técnico o artístico? ¿La inspiración -o disciplina- para hacer cine proviende de fuentes divinas y no se explica por condiciones concretas de formación y trayectoria?

Estimado Pacho Bottía, usted que fue el colombiano en esa deliberación, explíquenos qué vieron en el proyecto de En coma y cuáles fueron los argumentos para premiarlo.

Ver trailer:

28 comentarios:

Madera Salvaje dijo...

Muy de acuerdo en casi todo, Pedro, menos en dos cosas.

No hay por qué culpar al Estado. Nadie es impune de nada, porque no hay culpa de nada aquí. La libertad de los jurados es la mayor virtud de las convocatorias del Fondo. Si no te gustó la película, ¿te ponemos a decidir a vos qué se financia y qué no?

Por otro lado, 'En coma' tiene una fascinación irritante con la violencia y los gestos sicariales paisas, pero es una expresión por momentos abismada, surgida muy desde adentro de códigos tal vez inaceptables, pero no por ello censurables... Si fuera caricatura, ¿no indica eso algo más que naturalismo? ¿No hay aquí algo cercano por momentos al esperpentismo que elogiabas en otras cintas?

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Pues Santiago, que decida quien tenga que decidir. Yo hablo es de que la gestión de recursos públicos demanda ciertas responsabilidades políticas (no hablo de corrupción o responsabilidades penales). Nada más que eso. Por otra parte, el esperpento consciente o deliberado es todo lo contrario a En coma. Me parece que se la toman muy en serio y hay es donde creo que hay una tremenda falta de formación y muy poca intuición.

Anónimo dijo...

Curiosa forma de asumir la crítica la de Pedro, pero vale su ejercicio. La película es mala, de acuerdo. Pero no se le ocurre que el proyecto pudo haber sido bueno, bien presentado ante los jurados ¿cuántos guiones buenos son malas películas?

Pero Pedro culpa al estado por nombrar expertos internacionales para las convocatorias, me gustaría saber qué diría si fueran todos colombianos.

El caso es que la segunda parte de la crítica es valiosa, es la visión de un crítico aunque Pedro ha dicho en otras ocasiones que los críticos no pueden meterse en el cerebro de los realizadores y que por eso él los entrevista ¿ya tiene lista la de este director?

Antonio dijo...

Sigo, pues Zuluaga es un mar de contradicciones. Le gustó Los colores de la montaña, trató de defenderla, pero no tuvo tanta generosidad para hacerlo y entonces dijo: "y quizá no piensa en imágenes, según dicen de otros los críticos omniscientes, que conocen los pensamientos más íntimos de los directores -yo no y por eso prefiero entrevistarlos-". Pero en esta no sólo concoce los pensamientos íntimos de los directores sino de los artistas paisas. De eso se trata Pedro, esa es la labor del crítico. Pero tú prefieres perderte en tus peleas personales y hacerlas evidentes en tus juicios.

Alex Carpio

Antonio dijo...

Lo hiciste en Cahiers donde dijinte que los realizadores colombianos tenían agenda de izquierda y el público de derecha, semejante barbaridad cuando casi todo este cine es hecho desde la derecha. Pero después dices que te autocensuraste y por eso denunciaste a Cahier. Te recomiendo hacer unos textos contra la política cinematográfica y otros sobre las películas, te irá mejor. Porque esta cosa es terrible, uno no sabe si tu crítica le sirve para analizar el filme o la política o no sirve para ninguna de las dos.

Alex Carpio

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

No cuestiono a los jurados internacionales. Simplemente me pregunto con qué lentes ven nuestro cine (qué mecanismos usan para premiar o no un proyecto, porque sin duda en esas decisiones se despliegan ideologías y prejuicios). Por otra parte, Alex, ¿no cree usted que hay relaciones entre la política cinematográfica y las películas? ¿Es casualidad o causalidad que tengamos estas películas? Ya veo que me lee con frecuencia, pero no con la suficiente atención: si leyera más cuidadosamente vería que lo que dije en Cahiers es que los realizadores creen tener una agenda de izquierda (preocupación por la memoria y la inserción social de las películas), pero se engañan al respecto, y los filmes terminan siendo simétricos a los intereses del poder. Así que si me va a cuestionar -cosa que celebro- respete al menos la integridad de mis argumentos.

jack casablanca dijo...

Claro que debe haber responsabilidades políticas. ¿Si las tengo yo que no cruzo por la cebra por qué no pueden tenerlas los que manejan el dinero público? Decir que tal vez las falencias no se veían en el guión es una ingenuidad. Si cualquiera puede leer un pequeño diálogo de un libro de Mario Mendoza y saber que es integralmente malo (a pesar del seix barral award), entonces, por qué no puede hacerlo un jurado medianamente competente con un guión.
El primer compromiso del ministerio de cultura es con el pensamiento y el atrevimioento estético-que no va necesariamente en contravía del entretenimiento-, pues tal posición es coherente con la audacia que significa educar al público como un ejercicio de amplitud democrática.
Por otra lado, la violencia insípida del gatillero paisa graficada por nuestro cine no deja de ser melodrama barato que en nada logra rondar lo realmente abismal del Mal; Un nivel de reflexividad, y del sentido de la diversión, propio de un caballo muerto, o de los intereses más procaces al interior del establecimiento

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Los jurados eligen los proyectos premiados, pero a los jurados los eligen los funcionarios de Proimágenes y el Ministerio de Cultura. ¿Quien no vea en ello una directa responsabilidad es que tal vez ha traspasado la línea del cinismo, tan común en Colombia? Y así nos va.

Black Maria Escuela de Cine dijo...

Amigos, si ya lo sabian...no estaba publicado en Kinetoscpio. Que es el Fondo y que es RCN (una productora o una reproiductora al servicio de los fondos). A.Bernal.

Anónimo dijo...

Qué pérdida de tiempo ver esta película. Una mezcla de pornomiseria 2011, mala televisión, narración torpe, edición peor; y para lubricar todo esto, música sin parar, tiros y viejas. Y además forma parte de la "política" estatal cinematográfica.

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Un amigo me alerta sobre el hecho de que pedir responsabilidades en un ambiente de cacería de brujas como el actual, es un gesto que tiene algo de inquisitorial o que puede llevar hacia allá (por lo menos hipotéticamente, porque en la práctica no creo que pase nada). Mi respuesta es que seguir eludiéndolas, desplazándolas, remitiéndolas a terceros, como han hecho hasta ahora el CNACC, el Ministerio y el FDC, me parece muy torpe de parte de estas instancias.

Las responsabilidades son difíciles de situar y definir, pero no por eso quiere decir que no las haya. Como es obvio que no hay responsabilidades penales o disciplinarias, pues estoy seguro de la transparencia del proceso, no veo otro lugar que los medios -con todo lo emocional que resulta todo en estas instancias- para dirimir esas responsabilidades.

Anónimo dijo...

Pedro

De acuerdo con su apreciación de la película, tuve el infortunio de verla en el pasado festival de cine de cartagena y peor que eso, asistí a la fiesta de recepción, que al igual que la película, daba un aire de glamour y pasarela a algo que simplemente era de pésimo gusto.

No estoy de acuerdo en su crítica a los jurados. Como organizador del Festival Loop, he tenido que escoger jurados que no siempre estuvieron de acuerdo con mi criterio, ni con el de la mayoría de los concursantes, pero de allí a decir que hay una mala intención hay una gran distancia. Al igual que en cualquier revista o periódico es dificil y hasta peligroso que el editor esté completamente con el criterio de todos los escritores...

De hecho, nuestra película "Pequeñas voces" partió, a mi parecer, de un guión que tenía muchas falencias pero la producción se hizo cuidadosamente y de manera que se superaran esas falencias. La distancia que existe entre un guión y una producción terminada es gigante y no creo que se pueda culpar a nadie de esos resultados.

Creo que afortunadamente el cine nacional cuenta con Proimágenes, que a pesar de sus posibles aciertos o errores le ha dado forma a una posible cinematografía nacional. Y sin duda la selección de jurados no se hace descuidada o malintencionadamente. De hecho, el esquema del FDC ha sido copiado por la CNTV, garantizando así la entrega de dineros públicos amparados en criterios expertos, en lugar de asignarse a dedo como suele hacerse en el gobierno nacional. No creo que una selección de obras con jurados nacionales e internacionales pueda ser peor que la selección de hermanos, amigos o amantes del gobernante de turno... entiendo su crítica, pero hay que tener cuidado de erosionar una convocatoria que a lo largo de su existencia ha demostrado su transparencia.

Saludos!!!

Oscar Andrade

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Oscar, aclaro que yo no hablo de mala intención de los jurados (ni de Proimágenes o el Ministerio). Además, estoy seguro de la transparencia del proceso. También estoy convencido de que a falta de otro esquema, éste es el más viable. Eso no quiere decir que sea perfecto, o que no se cometan errores. Y que esos errores se deben asumir, no penal o disciplinariamente porque no hay culpa en ninguno de los dos sentidos, pero sí por lo menos a través de una discusión en los medios, que finalmente cumplen una función de fiscalización. La asignación de recursos a un proyecto que con toda seguridad tenía suficientes elementos de alarma e incertidumbre como En coma es un gravísimo error que de hecho erosiona la confianza y la credibilidad de las convocatorias, mucho más que cualquier comentario periodístico, que al contrario, debería servir para que se de la cara y no para calificar a quien lo hace de enemigo o francotirador. Ajustes como exigir que un proyecto de largometraje sea dirigido por una persona con al menos un corto, no creo que sea mucho pedir. Por último, ¿si los pitchs no revelan las deficiencias de formación de un equipo técnico y artístico, entonces para que se hacen? Es que un guión o una escaleta no es lo único que tiene a mano un jurado para juzgar un proyecto al que se le van a entregar más de trescientos millones de pesos

Julio Luzardo dijo...

La triste realidad de todo este rollo es que las Convocatorias del FDC se han vuelto precisamente un regalo para la inexperiencia y la falta de formación de los novatos directores que son los que ganan la mayoría de los premios todos los años con el beneplacito de jurados extranjeros despistados y algunos colombianos igualmente dormidos. Parecería que los premios los financiaran las carreras de cine de la Nacional, Unitec, Black María, el Politécnico, etc., etc., para que sus alumnos terminen de aprender cine a costillas de la plata no del gobierno sino de todos nosotros que pagamos para ir a cine.

jack casablanca dijo...

Increíble que ahora la discusión gire en torno a la inexperiencia y no en algo tan sencillo como la presentación de un proyecto sólido, original e inteligente (¿es muy difícil ver eso?). En algún lugar escuché decir a Orlando Mora que no quisieron premiar, en un determinado momento, el proyecto de Perro come Perro por la poca trayectoria de su director, y resultó ser una de las mejores obras de la cinematografía reciente de nuestro país. ¿Qué podríamos decir entonces de las grandiosas óperas primas de veinteañeros avezados? Empezando por la considerada mejor película de la historia. Que no caiga la discusión en inútiles tópicos generacionales

Julio Luzardo dijo...

Veamos a ver... creer que los proyectos se escogen por ser los más sólidos, originales e inteligentes es demostrar que nunca se ha participado como jurado en uno de estos concursos. Desgraciadamente, con muy contadas excepciones (yo solo conozco dos de los que puedo dar fé) la mayoría de estos jurados solamente leen las sinopsis de los argumentos y algunos pedacitos de los guiones que más les gustan y les importa un pepino quién va a dirigir o producir, ya que les da lo mismo porque no los conocen y la mayoría abrumadora de los proyectos vienen de novatos que no saben en lo que se están metiendo porque los "veteranos" ya se cansaron de hacerle juego a esta payasada donde ni siquiera hay una división entre la experiencia y la novelería. No tienen ni idea si la proyección económica del proyecto está ajustada a la realidad del mercado porque no saben nada de esa parte del negocio y les interesa aun menos, así que pasan por encima de la experiencia, el profesionalismo y la trayectoria de los concursantes como si eso fuera una tara imperdonable. Sólo escogen por gusto propio y, en el caso de los extranjeros, con sus miradas subjetivas, de curiosidad morbosa ante un cine esotérico y extraño para ellos, desdibujan las cualidades o falta de ellas según su propia experiencia. Sinceramente, mientras no se haga un cambio radical en la forma de evaluar proyectos a una forma más equitativa y profesional, seguiremos teniendo que aguantar esperpentos como la película en cuestión hasta quién sabe cuando. A la larga, el papel aguanta demasiado...

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Jack Casablanca: el genio o los genios veinteañeros que mencionas son casos excepcionales, y no se producen de la nada, sino gracias a contextos culturales muy concretos. Orson Welles era una persona formada en el teatro y en la radio cuando hizo Kane, y ese filme arrastra toda una tradición del cine americano, aunque también la rompe. No se trata de un mago que se saca un conejo de la chistera.

Por supuesto no es el caso de Colombia, de Medellín (buena parte de cuyo arte está tan penosamente lumpenizado) ni del actual momento de la cultura nacional.

En cambio es posible que acumulando experiencia previa en comerciales o en televisión, y formándose académicamente -como ocurrió en el caso de Carlos Moreno- se pueda llegar a una muy buena opera prima como Perro come perro.

De casos particulares, y excepcionales como los genios veinteañeros, no creo que uno pueda sacar una conclusión general.

Allison Viatela dijo...

Capacidades y solidez de proyectos es lo que se se debe evaluar. Cómo hacerlo? esa es la cuestión.

Es que incluso la experiencia no es garantía de nada, o me van a decir que una pelicula como Nochebuena es digna de destacar dentro de la cinematografía nacional? Se hizo muy a tiempo y muy transparente y todo lo que quieran, pero el resultado...

Anónimo dijo...

Las películas de sicarios son ya un género del cine paisa. hay buenas, regulares y malas y todas tienen derecho a existir. Eso de cine colombiano no existe porque no hay tal nacionalidad.

Opinadores como Pedro y Julio Luzardo hacen sus críticas a la política cinematográfica, que es otra cosa. Lo que dicen otros comentaristas es tan obvio, una cosa es el proyecto y otra la película. No se puede comparar con la literatura: un cuento es un cuento, un poema es un poema, un guión NO es una película.

Entiendo y comparto lo que dice Julio en sus escritos, que los recursos deberían tener categorías: óperas primas, trayectoria, etc. Y se puede discutir lo de la composición de los jurados. Pero lo de Pedro sí no tiene ni coherencia. Allí lo dice todo Pacho Bottía en su respuesta. Si él dijera que se requieren más miradas colombianas uno le entendería la crítica; pero no me imagino a Pedro lo que dijere si esto ocurriera.

Pongase a pelear, amigo Pedro, porque Proimágenes tenga infraestructura para la producción, cosa que requieren los jóvenes; que tenga laboratorios; que mejore la distribución del cine colombiano; que apoye de verdad una exhibición alterna; las publicaciones, a los críticos, a los cineclubes. Vuelva mierda esas malas películas con argumentos estéticos, porque esa película es mala con o sin plata del Estado.

Es más, ojalá algún día todas las películas - buenas, regulares o malas, pudieran tener algo de recursos públicos.

Gabo

Isaac Adechine dijo...

Después de leer la critica solo puedo asegurar que me da mucha risa. Lamento que se escriban cosas como esta, mas aun si vienen de un personaje que no sabe en absoluto nada de cine o al parecer así lo demuestra. Si viste la película te responderé corta y concisamente,no entiendes de métodos de realización y menos de narrativa audiovisual, ya demostraste estar metido en una burbuja en donde solo te gusta encontrar cositas bonitas. EN COMA es un film que mas que mostrar una problemática reconocida,te introduce en un mundo de ficción tejido bajo esa escusa del consumismo y lujuria.

Anónimo dijo...

Las opiniones son como el culo, todos tienen uno, así que aquí va la mía: Muy buena discusión pero ustedes defienden un cadáver, el cine esta muerto; la forma de hacer y distribuir cine sobre la que discuten con tanta pasión murió con Internet. Son momias, fantasmas hablando del pasado. El cine como negocio siempre fue y es y sera de los gringos, el cine como arte, ahí tienen a los coreanos y hongkoneses, haciendo maravillosas películas que avergonzarian a cualquier realizador nacional. Los colombianos nunca fuimos buenos para hacer cine, y llegamos tarde al aprendizaje.
Además aprender no cambiarían nada, pienso que el que hagamos mal cine nada tiene que ver con formación y equipos, tiene que ver con nuestra forma de ser: tenemos buenos pintores, buenos escritores porque son actividades solitarias, independientes, tenemos mal cine y mal fútbol porque son actividades de colaboración, de grupo, y al colombiano no se le da bien el trabajo en grupo; odiamos la autoridad, creemos que podemos hacerlo mejor que el que esta al mando. Sentimos que lo que beneficie al grupo mas que al individuo es una perdida de tiempo, trabajamos mal intencionalmente. Que averiguen cuantas enemistades, cuantos grupos se han disuelto solo por ganar una convocatoria, se sorprenderían de la cantidad.
Que se liquide proimagenes, que se cierre la dirección de cinematografía del ministerio, solo traen mas argumentos para que nos odiemos, que se desvíen esos fondos al apoyo del folclore, las artesanías o toda actividad cultural para la que hayamos mostrado que si tenemos talento. El cine dejárselo a los que saben, a HBO por ejemplo.
He dicho.
Camilo

Adriana dijo...

Camilo, creo que su opinión es como lo que sale de su culo.

Cada quien tiene derecho a dedicarse a la profesión que quiera.

Melissa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Melissa dijo...

Ese es el punto Adriana, te puedes dedicar a la profesión que quieras con TU propio dinero, si es que lo tienes, pero NO con mi dinero ni el dinero de los contribuyentes. Andamos todos encabronados porque a unos señores Nule les dimos NUESTRO dinero para que hicieran ciertas obras en la ciudad y lo que hicieron fue comprarse mansiones en las bahamas, aviones, autos lujosos y lo que entregaron a la ciudad fue destrucción, huecos gigantescos, obras a medio empezar, en otras palabras hicieron un trabajo de muy mala calidad. ¿No se puede aplicar la misma lógica al cine disque porque es arte? carreta, el arte se puede cualificar y el cine colombiano es pésimo, así con sus cursos de formación de publico quieran lavarle el cerebro al publico para que piense lo contrario; le estamos dando NUESTRO dinero a "geniecillos del cine", para que hagan realidad sus sueños, sueños que resultan ser pesadillas para nosotros los espectadores, les estamos dando NUESTRO dinero esperando que nos entreguen un trabajo que debería tener mínimas condiciones de calidad y nos entregan basura, un trabajo mal hecho, de muy mala calidad ¿y no nos podemos quejar, tenemos que quedarnos callados? bonita lógica la de la dictadura de los chocolocos y creativos.

Adriana dijo...

Con dinero propio o prestado o lo que sea, no puedes decirle a alguien que deje de hacer lo que le gusta y que esta dentro de una legalidad. Comparar la ley de cine con los contratos de los Nule es ignorancia en todo sentido. Sabes Melissa de donde sale el dinero para hacer estas peliculas?
Si ya estas predispuesta a pensar que nunca se va a alograr hacer algo bueno (lo que sea que a ti te perezca que es bueno) y no quieres contribuir con tu valioso dinero, entonces te recomiendo dejar de ir a las salas de cine, peliculas extranjeras y nacionales por igual porque cada entrada significa un aporte a la ley de cine.

Pedro Adrián Zuluaga dijo...

Adriana, claro, es dinero del cine que alimenta al propio cine, pero eso no quiere decir que no sea dinero público, pues lo que la ley permite es que lo que iría por impuestos al estado, se reinvierta en el propio sector. Por tanto, conviene manejar esos recursos con responsabilidad. Películas como En coma, sin duda erosionan la confianza en la armazón completa de la Ley de Cine, y hay muchas formas de evitar que eso vuelva a pasar, respetando la independencia de los jurados, pero haciendo los pertinentes ajustes a una convocatorias que no son infalibles

Albeiro Rodas dijo...

En desacuerdo. Por el contrario, creo que es un magnífico trabajo y Restrepo ha comenzado bien su carrera como cineasta. No se estaba creando un video promocional de turismo para Colombia es pasión. El cine es arte y el arte tiene su soberanía, incluso sobre recursos y demás. Las producciones colombianas tanto de cine como de televisión que emplean la violencia, no son más violentas que el cine de Hollywood o el de China o el de España. Dejemos esa especie de pudor ante el mundo por realidades que el mundo ya conoce sobre Colombia. Producciones como estas, además de arte, nos hacen reflexionar sobre la realidad misma.

notodofilmfest dijo...

Quería hablaros de JamesonNotodofilmfest, el festival internacional de cortometrajes de referencia en Internet. Este año reparte 51.000 euros en premios, incluyendo el Premio Latinoamérica en corto que galardona al mejor corto latino a concurso. Los cineastas interesados pueden enviar su cortometraje – no superior a 3 minutos y medio- antes del 4 de marzo de 2014, hasta el 20 de marzo si participan en las categorías Jameson Triple Destilación o La Térmica al Mejor Proyecto de Serie Web. Más información sobre cómo participar aquí: http://www.jamesonnotodofilmfest.com/bases.html