Instrucciones de uso: este texto no se debería leer sin haber leído antes la entrada publicada en este mismo blog el sábado 23, bajo el título: "El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra: el texto de la selva"
El autor
http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-amazonas-ya-no-existe-articulo-562366
No solo es un titular categórico; es
sobre todo irresponsable y hace eco a una profunda -y peligrosa-
ignorancia cultural y política. Porque entonces la
película aparece como el proyecto mesiánico que restituye una cultura
desaparecida, lo cual, más que una ligereza, es una mentira monumental. El lenguaje mesiánico en relación con la película ha calado. Manuel Kalmanovitz dice, en su reseña de la película publicada hoy en Semana, que "la espera ha terminado". Aunque reconoce y registra antecedentes aislados de representaciones de la selva colombiana, el crítico de la revista más influyente del país no menciona ni de paso el amplio acervo e historicidad de las imágenes sobre esa región (fotografías, documentales, video ensayos y el propio cine y video producido por indígenas, entre otros acercamientos*). Esto, sin contar la simplificación implícita en reducir la región amazónica a Colombia cuando se trata de una frontera porosa, donde los límites nacionales son difusos o al menos puestos en crisis:
http://www.semana.com/cultura/articulo/el-abrazo-de-la-serpiente-resena-de-manuel-kalmanovitz-g/428907-3
http://www.semana.com/cultura/articulo/el-abrazo-de-la-serpiente-resena-de-manuel-kalmanovitz-g/428907-3
Con esta interpretación de la película como la "descubridora de la selva",
favorecida por la frivolidad de los medios y de algún modo estimulada por las
respuestas siempre políticamente correctas de Ciro Guerra, se niegan o se
invisibilizan las luchas sociales y culturales de muchos años en el Amazonas colombiano que son las que en verdad han permitido restituir la memoria, reactivarla, tras el trauma que la película cuenta. Esa
base de reivindicación identitaria (a pesar de la amenaza de la depredación
capitalista y del desgano del Estado) ha hecho posible, entre otras
cosas, El abrazo de la serpiente. Pero en vez de hacer entendible este
proceso (o verse como su resultado), la película puede contribuir a borrarlo. Es inaceptable que El abrazo de la serpiente sea presentada como el único repositorio de una
cultura extinta o en proceso de estarlo, y a la que un blanco, Ciro Guerra, llega para
salvar.
Esa lectura de la película es una grosera
repetición de la narrativa colonial, y le da pleno sentido a una nota que
publiqué ayer en Facebook. En ella transcribía un correo de Ángela
Cardona**, que sentí que expresaba mucho mejor que mi artículo publicado en este mismo
blog, un aspecto muy problemático de la película en su ambición
de ser "el texto de la selva". A pesar de que el filme de Ciro Guerra
historiza el encuentro entre culturas que se ha dado en el Amazonas, es también
una película histórica tradicional, situada en una época. Por el contrario, muchos espectadores
pueden llegar, a través de la película, a esencializar el Amazonas (el propio
Ciro Guerra en sus entrevistas ha contribuido también a eso) y a asumir que el
Amazonas de El abrazo de la serpiente es igual al actual, pasando por alto las varias capas
históricas que la película muestra. En muchas de sus respuestas, Ciro reitera la idea de que el Amazonas es un depósito o una reserva de sabiduría y conocimiento e incita, quizá sin ser muy consciente de eso, al turismo espiritual, el mismo que hoy mueve millones. Pero el Amazonas existe también para sí mismo. Sin embargo, no he escuchado aún que Guerra reconozca las condiciones materiales de la existencia en esa región, lo concreto de la vida allí. Su Amazonas es una abstracción.
Este es el correo de Ángela: "Anoche entre sueños pensé que la
película tiene un mensaje muy peligroso, que es un mismo lugar común,
histórico: hace ver esas culturas como extintas, solo míticas. Los que quedan
aparecen como víctimas del encuentro con el blanco, empobrecidos, devastados,
traumatizados, aculturados. Y por supuesto hace desaparecer todos los esfuerzos
de resistencia pasiva y creativa de todos ellos. Y el ejercicio continuo de la
memoria en sus tradiciones (que ya sabemos que no tienen que ser puras). Es
injusta y muy parcial.
Sí hay lenguas, historias y tradiciones
vivas en el Amazonas, por más que se hayan perdido muchas. Y hay cantos. Es muy
peligroso que se piense que no las hay. Actualiza el argumento de siempre para
ejercer la llamada violencia epistémica sobre ellos, una vez más. Además de las
otras violencias. Un codiciado Amazonas biodiverso sin culturas ni memoria.
Decir que no existen y que no tienen memoria es una enorme irresponsabilidad.
Es una película muy para blancos. Ya entiendo por qué salí tan triste".
Sobre
esto mismo, recomiendo leer el artículo "Un débil abrazo", del
antropólogo e historiador Carlos Páramo, publicado en la última edición de la
revista Elmalpensante.
http://www.elmalpensante.com/articulo/3315/un_debil_abrazo
Creo que todas estas miradas restituyen a su vez el lugar de la película, no como un proyecto mesiánico y redentor sino como parte de un engranaje de hechos y de luchas, que han transformado al Amazonas y lo mantienen vivo, a pesar de las amenazas que se ciernen sobre sus múltiples culturas. También nos hacen pensar El abrazo de la serpiente dentro de la amalgama de textos que ha producido el Amazonas. Y por último, y quizá lo más importante, nos libran del entusiasmo y nacionalismo acrítico de artículos lamentables como el de Iván Gallo.
http://www.elmalpensante.com/articulo/3315/un_debil_abrazo
Creo que todas estas miradas restituyen a su vez el lugar de la película, no como un proyecto mesiánico y redentor sino como parte de un engranaje de hechos y de luchas, que han transformado al Amazonas y lo mantienen vivo, a pesar de las amenazas que se ciernen sobre sus múltiples culturas. También nos hacen pensar El abrazo de la serpiente dentro de la amalgama de textos que ha producido el Amazonas. Y por último, y quizá lo más importante, nos libran del entusiasmo y nacionalismo acrítico de artículos lamentables como el de Iván Gallo.
Tratar de entender la complejidad del
"lugar de enunciación" de la película es la manera que, como
espectadores, tenemos de hacerle justicia y de librarla de los peligrosos usos
que de ella puede hacer el poder y la institucionalidad. Al fin y al cabo, ahora El abrazo de la serpiente "pasa a ser de la gente", como dice Ciro Guerra. Cuando se lee la nota completa de El Espectador,
se encuentran frases con unos sentidos mucho más ambiguos a los que se desprenden de su titular: Dice Ciro: “Es un Amazonas que ya perdimos, pero que en
el cine vuelve a vivir”. “Es como si hubiéramos tenido que hacer una película en la luna. Todo, absolutamente todo, es ficción”. Guerra tendría que explicar más y mejor cuál es
el Amazonas que ya perdimos y cuál es el que existe ahora, darle densidad y
volumen histórico a sus respuestas.
Pero quizá los medios no son el lugar para
hacer esa pedagogía, pues todo lo que diga correrá el riesgo de ser fragmentado o simplificado por
periodistas irresponsables e incautos. Entonces podría callarse y dejar
que la película hable por sí sola. (Pero eso nunca es posible: las obras culturales hablan en sus contextos de producción y recepción). Por cierto, miren arriba el malentendido que
puede producir un titular amarillista.
* Ciro Guerra cae en una trampa parecida cuando afirma, en una entrevista con Felipe Salazar, periodista y realizador de Canal Capital: "En Colombia no tenemos una literatura amazónica, no tenemos un cine amazónico... Nuestra cultura se ha orientado más hacia el Caribe y hacia la región andina, y la Amazonía esta completamente excluida del discurso cultural nacional".
** Ángela Cardona es magister en literatura de la Universidad de Antioquia y se graduó con una tesis sobre literaturas indígenas del Amazonas.
* Ciro Guerra cae en una trampa parecida cuando afirma, en una entrevista con Felipe Salazar, periodista y realizador de Canal Capital: "En Colombia no tenemos una literatura amazónica, no tenemos un cine amazónico... Nuestra cultura se ha orientado más hacia el Caribe y hacia la región andina, y la Amazonía esta completamente excluida del discurso cultural nacional".
** Ángela Cardona es magister en literatura de la Universidad de Antioquia y se graduó con una tesis sobre literaturas indígenas del Amazonas.











